Las sultanas conquistan la cima del Picacho

Sultanas en la cima del Picacho

Sultanas coronando la cima del Picacho

En toda expedición que se precie, cuando se llega al lugar conquistado, el grupo de fatigados exploradores, culmina su marcha alzando y colocando su bandera en señal de conquista. Hace un par de semanas, después de verme envuelta con cortes de agua en casa por roturas de tuberías, al mismo tiempo que ultimaba los detalles del trabajo final del máster, antes de que pudiera reventar como las cañerías de mi bloque, cargué mi mochila a las espaldas y me fui a caminar un ratito por el monte. Esta vez, nuestra misión consistió en hacer la subida al Picacho, cumbre emblema del Parque Natural de Los Alcornocales.

Foto desde la Laguna del Picacho a 400 m de altitud

Foto desde la Laguna del Picacho a 400 metros de altitud

El Picacho con 882 metros de altura es el monte más vistoso y erguido de Los Alcornocales. Comenzamos el ascenso en el área recreativa de El Picacho. Desde allí sabíamos que nos esperaba una subida de 3,3 km, que en duración suponían 1 hora y 40 minutos caminando. Por mis dos “yorkshires camperos” que me acompañaban y por mis sultanas de coco con almendras y chocolate que me había guardado en la mochila, que yo llegaba a la cima aunque fuera arañando las piedras con las uñas!!                               (Receta de las sultanas de coco con almendra y chocolate aquí)

Tras conducirnos entre bosques de alcornoques, de quejigos y de riberas, a 5 metros fuera del camino y pasado ya algo más de media ruta, nos encontramos con el Mirador Puerto de las Calabazas, desde el que divisamos una vista panorámica increíble del parque.

Mirador Puerto de las Calabazas

Mirador Puerto de las Calabazas

Conforme íbamos ascendiendo, los árboles desaparecían dando lugar a una vegetación más rastrera. El camino se hacía mas escarpado y notábamos cómo el viento nos zarandeaba al irnos aproximando a la cima.

Subiendo el Picacho

Mis dos “yorkshires camperos” dándolo todo

Y por fin, después de 2 horas de subida, parando de vez en cuando para tomar aliento, ¡llegamos a la tan esperada cima del Picacho! Vistas espectaculares, aire fresco y puro, y alguna que otra ave rapaz planeando en el cielo. Me envolvió una sensación indescriptible de alegría por haber alcanzado la cumbre, mezclada con el cansancio de la subida, y el pensamiento de “Dios mío, ahora tengo que bajar todo esto“. Como buena expedicionaria, saqué mi fiambrera llena de sultanas y la planté en el suelo cual bandera en señal de conquista. ¡Las sultanas habían coronado la cima del Picacho!

Después de reponer fuerzas zampándonos las sultanas, procedimos a realizar el descenso. Aprovechando para detenerme, de cuando en cuando, para tomar algunas fotos de las preciosas flores que nos rodeaban.

Descendiendo el Picacho

Descendiendo el Picacho

"L'amour est partout où tu regardes"

“L’amour est partout où tu regardes”

“El amor está en todas partes donde miras”… incluso en el tronco de un alcornoque. ¡Hasta la próxima!

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